PLUMAS COMO ESPADAS

¡¡Y tú más!! Grito de guerra entre escritores que por envidia, celos y diferencias de vete a saber tú qué signo, se la tenían jurada. La pluma como espada para dirimir duelos de letras. ¡¡¡Y tú más!!!
Vean por ejemplo a dos de nuestros grandes. A Lope de Vega que, sin sonrojarse siquiera, le lanza a Cervantes la siguiente misiva: “de poetas, muchos están en ciernes para el año que viene; pero ninguno hay tan malo como Cervantes ni tan necio que alabe a Don Quijote”, a lo que Cervantes, en estrofa atribuida, le responderá:
“Hermano Lope, bórrame el soné— /de versos de Ariosto y Garcila—,/ y la Biblia no tomes en la ma—, pues nunca de la Biblia dices le—”.
También Baltasar Gracián en su Agudeza y Arte de Ingenio manifestó sin que se le moviera el flequillo: “no encuentra un solo rasgo ingenioso del Quijote digno de ser citado”. Y fuera de nuestros lares el “enfant terrible” Martin Amis, escribió sin pestañear: “La lectura de El Quijote puede compararse con la visita por tiempo indefinido del más inaguantable de tus parientes viejos, con sus bromas, sus sucios hábitos, sus reminiscencias imparables y sus espantosos amigotes”.
Féliz María Samaniego y su alter ego en fábulas, Tomás de Iriarte, también anduvieron a bastonazos literarios hasta el punto que su enemistad llenó y sigue llenando muchas páginas. Y todo porque Iriarte afirmó en el prólogo de sus fábulas que las suyas eran “las primeras fábulas originales en lengua castellana”. Lo que no gustó, nada de nada, al autor nacido en Laguardia.
También hubo líos, y no precisamente de faldas, entre doña Emilia Pardo Bazán y Leopoldo Alas Clarín. ¿Causa? la escritora gallega pensaba que el zamorano no había apoyado, con la suficiente energía, la entrada, en la Real Academia Española, de su gran amor, Galdós. Cosas.
Enemistades sonadas que, en ocasiones, se han convertido en todo un género literario para goce y disfrute de quienes escudriñan en sesudas tesis doctorales hasta de qué lado dormían y duermen los grandes de la literatura:
“Distingo entre narradores e intelectuales, y otros que ni son narradores ni intelectuales, que solo escriben pura cháchara y retórica, como Camilo José Cela, que es un plúmbeo”.(Juan Marsé).
“(Pablo Neruda) Escribe una poesía fácil, bobalicona, al alcance de cualquier plumífero. Es la poesía especial para todas las tontas de América”. (Vicente Huidobro)
“Pablo Neruda es el poeta de lo turbio y lo pegajoso y lo vago y lo agonizante del ser, el poeta de la decadencia burguesa, el poeta de los fermentos y los estercoleros del espíritu y la literatura, en donde reside un clima de glucosa, tibio, venenoso, neutro, de estufa, y un olor a clínica psicológica”. (Pablo de Rokha)
“…me ladró Teodorico/ y me mordió Ruibarbo/ (…) Se irguieron amenazantes/ contra mi poesía, /con ganchos, con cuchillos,/ con alicates negros..”. (Pablo Neruda. Fragmento de Oda a la envidia, 1954)
En el mundo literario, como en la vida, la enemistad siempre resultó atractiva. Y el buenismo, ni entonces ni ahora ha vendido lo suficiente como para merecer la atención de ningún estudioso. Así somos.
Y qué decir de los insultos más o menos rotundos que huyen de cualquier perífrasis literaria. Vean.
Rafael Alberti llamaba “Federica” a Federico García Lorca; Clarín llamó “puta” a la Pardo Bazán cuando se cansó de sus ataques desmedidos y Quevedo decía de don Luis de Góngora y Argote que “pecaba con todo el cuerpo” y que para que no pudiera comer sus versos, los untaría “con tocino” , aludiendo a que, al ser el cordobés cristiano nuevo, no probaría carne de cerdo por prohibirlo el Talmud:
“Yo te untaré mis obras con tocino/ Porque no me las muerdas, Gongorilla,/ Perro de los ingenios de Castilla,/ Docto en pullas, cual mozo de camino…”. (Quevedo en alusión a Góngora)
Roberto Bolaño no se cortó un pelo cuando escribió “como poeta sería maricón o si acaso loca, como Whitman y Blake. Neruda y Paz, en cambio, son maricas”. O cuando cuestionó la pertenencia de Pérez Reverte a la RAE: “No está Marsé, ni Juan Goytisolo, ni Eduardo Mendoza… no recuerdo si está Álvaro Pombo (probablemente si está se deba a una equivocación), pero está Pérez Reverte. Bueno, también está Paulo Coelho en la Academia brasileña”. O como cuando opinó sobre Cela y Umbral: “Un cuentista que tenga un poco de aprecio por su obra no leerá jamás a Cela ni Umbral. Sí leerá a Cortázar y a Bioy Casares, pero en ningún modo a Cela y a Umbral. Lo repito una vez más por si no ha quedado claro: a Cela y a Umbral, ni en pintura”.
El escritor chileno, que no dejaba títere con cabeza cuando escribía sobre alguno de los de su oficio, le lanzó este exabrupto a Isabel Allende: “Me parece una mala escritora simple y llanamente. Ni siquiera creo que sea escritora, es una escribidora”; a lo que, en lógica defensa, Isabel manifestó años más tarde: “Bolaño hablaba mal de todo el mundo. Era una persona extraordinariamente conflictiva que nunca dijo nada bueno de nadie… Es un buen escritor que desgraciadamente murió, pero eso lo hace mejor persona”.
Pero volvamos, para terminar, a las sibilinas y envenenadas agudezas literarias de nuestros clásicos:
“Dicen que ha hecho Lopico/ contra mi versos adversos;/ mas si yo vuelvo mi pico,/ con el pico de mis versos/ a este Lopico lo-pico”. (Góngora a Lope de Vega).
“…éste, en quien hoy los pedos son sirenas,/ éste es el culo, en Góngora y en culto,/ que un bujarrón le conociera apenas”. (Lope de Vega contra don Luis de Góngora)
Y dejemos más “puñaladas” para otro artículo. Que este ya va sobrado de puyas y estocadas.
CRISIS
Les juro que era un hombre corriente. Uno de tantos. Con un sueldo corriente , un trabajo corriente y un hogar corriente. Sí.
Pero desde el 2008, año en el que estalló la crisis, sentía que su vida corriente se había llenado de una ansiedad que iba en creciente mientras que su salud, en otro tiempo de hierro, lo hacía en menguante. El pobre.
Y a decir verdad no tenía motivos para quejarse. Y menos para hacer lo que hizo. Mantenía el trabajo corriente de toda la vida e incluso una de sus hijas había entrado en el mercado laboral en una empresa de demostrada solvencia. Pero las palpitaciones, los ahogos , la tristeza, las ansias, se habían apoderado de él y se alimentaban y crecían cada vez que abrían los noticiarios en su televisor corriente o se acercaba a los titulares de los diarios de más tirada.
Sus amigos también coincidían en el pesimismo que a él le embargaba:
-Esto no tiene remedio, el paro sigue aumentando, no hay trabajo, las empresas siguen despidiendo gente.
Para romper silencios incómodos recurría al tema de la catástrofe económica -tema que, en los últimos años, unía más que el del tiempo atmosférico a quienes no saben qué decirse en el ascensor- preguntando por algún conocido con el convencimiento de que su situación laboral habría empeorado. Sin duda.
-¿Qué tal Paco? Se le habrá acabado la prestación por desempleo, menos mal que le queda el sueldo de su mujer.
Y el amigo le informaba que no, que, pese a la crisis, Paco había conseguido la jubilación anticipada por problemas de salud y que con unos ahorrillos se había metido en un chalé de las afueras.
- Menos mal- respiraba aliviado.
Pero eran noticias aisladas, los periódicos lo decían bien claro: España al borde del abismo, la Bolsa se derrumba, la recesión económica hunde el precio de la vivienda, el paro roza los límites soportables, los jóvenes tienen que marcharse a Alemania…
Y la ansiedad volvía a enseñorearse del pobre hombre corriente con taquicardias cada vez más brutales, tanto que pareciera que le estallaba el pecho mientras un sudor frío le bañaba la frente.
Tenía amigos empresarios que sorteaban como podían su negocio familiar resistiendo heroicos la constante amenaza de cierre. Su amigo Rafa, por ejemplo, con una librería familiar al borde de la quiebra y con ventas tan escasas que apenas podía soportar los gastos de alquiler.
- ¿Cómo te ha ido en el Día del Libro? – preguntaba asustado a la espera de una respuesta triste a la que tendría que aplicar el correspondiente bálsamo.
- Bien, le respondía Rafa. Hemos doblado las ventas del año pasado. No nos lo creemos.
Y nuestro hombre corriente, decía que claro, que no había que creerlo que las cosas iban mal. Que la prima de riesgo estaba por las nubes. Que el país no podía soportar tantos millones de parados y la quiebra social era evidente. Que la clase media iba a desaparecer y el derrumbe económico de toda Europa llamaba a la puerta. Y volvían los ahogos, y las ansias y el desespero…
Rafa, Paco y su hija eran una excepción en un ambiente catastrófico y sin esperanza. Ellos, sus amigos y conocidos no estaban -gracias a Dios- afectados por la crisis, pero todo llegaría, pensaba mientras se tropezaba en el ascensor con la chica del segundo que se había preparado para unas oposiciones a la Judicatura y a la que no veía desde la Navidad pasada.
- ¿Qué tal Susana? ¿Cómo te fue?
-¡¡Aprobé!!-casi gritó la joven que, inmediatamente, le habló de su próxima entrada como jueza -eso dijo, jueza-, en la provincia de Segovia.
Le dio la enhorabuena mientras la miraba con cara de pena. Pobre, tan joven, no sabe lo que la espera.
Y subió el ascensor convencido de que eran excepcionales las buenas noticias de su entorno. Los periodistas lo decían bien a las claras, todos estábamos al borde del abismo. No había esperanza. Los políticos lo mismo, ninguno deba dos duros por nuestra recuperación: el déficit aumentaba al 1, 85% del PIB; el Ibex 35 -que no sabía bien lo que era- bajaba a límites insoportables a punto de perforar los mínimos que marcó en el 2009. Y Los mercados tiranizaban a la modesta economía de los países del Sur de Europa. Los muy PIGS.
No había esperanza. La cabeza le estallaba, se ahogaba. Abrió la puerta y se quitó la chaqueta. Luego se sentó frente al televisor, se tomó una cerveza y… ¡lo hizo!
El estruendo se oyó en toda la barriada.
Eran las nueve de la noche. Justo cuando abrían los noticiarios de las principales cadenas de televisión.
Nadie se lo creía. Era un hombre corriente, con un trabajo corriente, un sueldo corriente y un hogar corriente. Uno de tantos.
LOS NUEVOS PROFES

Los nuevos profes, los gurús de la nueva educación, dicen que hay que divertirse a toda costa. ¡Guau!
Lo leo en uno de los semanales de fin de semana en el que un profe se desternilla, cabeza abajo, jaranero y pillín, mientras envía deberes, en múltiples pantallas, a millones de alumnos que lo siguen. Vean.
Salman Khan, visitado hasta por Bill Gates en su página Web, lo dice bien clarito: “Sueño alto. Quiero hacer de la escuela un lugar divertido y eficaz”.
Escuela=diversión y al destierro la tristeza, el esfuerzo, el sudor y los nervios ante los exámenes. Burros.
Que hay que darle la vuelta a la enseñanza aburrida y seria de toda la vida, abuelo. Flip Teaching.
La letra con risa entra- claman los mediáticos del saber.
Muerte al aburrimiento, proclama también Ken Robinson, autor de un informe, que lleva su nombre, sobre la educación en el presente siglo.
La risa como objetivo final: “por primera vez en mi vida me he reído haciendo derivadas” le confiesa a Khan un alumno.
Enseñar sin esfuerzo, sin tesón, que son dañinos y estriñen. ¡Vaya!
Que el clic y la risa son el mejor remedio al castigo bíblico del dolor y hasta se podrá parir a golpe de clic. Al tiempo.
“Ganarás el pan con el clic de tu mouse”. Nada de traspirar ¡qué asco!.
-Papá ¿cuánto me costará aprender el tema de mates?
- Es fácil. Tres clics y dos carcajadas.
El muchacho piensa y piensa…
-Pero el padre de Jaime dice que hay que esforzarse.
- No salgas con masoquistas, hijo.
La nueva escuela creará sujetos felices que aprenderán divirtiéndose, que entrarán en el mercado laboral entre risas, abrazos y besos y afrontarán, en un futuro feliz, la operación de próstata, meándose de risa. ¡Jua!¡Jua!
Porque hay que desterrar viejas costumbres, sudores innecesarios (“sudar tinta” decían los arcaicos) , vigores estériles y poner escalera mecánicas en las cuestas de cada pueblo. Señor alcalde.
¿Y el atávico y cansino esfuerzo de abrir las mandíbulas para ingerir el pan nuestro de cada día? le llegará su hora. No lo duden.
¡Abajo las dificultades! Que el aprendizaje como la vida ha de ser fácil.
“Como profesor mi fijación siempre ha sido hacer fácil mi asignatura” predica Juan Medina desde el semanario aludido. Juan Medina, un valenciano con 40.000 alumnos en la Web. Otro gurú.
-“Si te esfuerzas en el cole , de mayor tendrás un buen trabajo”, ¡mentira! – proclama Sir Robinson. Que hay que exigir menos a los alumnos y más al colegio.¡Hombre!
Así que ya saben: al niño en mantitas de terciopelo no se nos vaya a costipar; la comida en puré que la digestión ha de ser rápida; y el aprendizaje fácil y entre risas que los traumas acechan. Angelicos.
Nada de contrariedades, nada de obstáculos a superar. Molicie y risas. ¿Vale?
Y que luego los tiernos “pardillos” salidos de las aulas del placer se enfrenten a la “jungla” que les espera a la vuelta de la esquina. ¡Jua!¡Jua!¡Jua!

Sobre el autor: Luis